La rotación laboral se ha convertido en una enemiga para las empresas arrojando un promedio del 24,4% los empleados renuncian a sus empleos en América Latina. Hay muchos quienes deciden optar por otra opción laboral debido a los mejores beneficios que encuentran en otros lugares, los cuales si logran suplir indiscutiblemente sus necesidades.

A continuación, mencionaré las seis razones más comunes por las que hoy los empleados renuncian sus puestos de trabajo. Seguramente no son las únicas, pero sin duda son las seis que más impacto han tenido en las empresas.

Falta de posibilidades de ascenso en la compañía (22%)

Todos siempre vamos a aspirar a algo más. La intención de avanzar y escalar nuevos peldaños se convierte en un reto para cualquier persona, pero cuando se está en un lugar al que esta posibilidad sólo es una ilusión, la desmotivación y desinterés entra a hacer de las suyas. Una empresa que le permita a sus colaboradores obtener ascensos y reconozca el mérito habrá ganado terreno frente a las que consideran esto como una realidad inalcanzable.

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Nueva oportunidad laboral (21%)

Cuando una persona está conforme con su lugar de trabajo, hablando del salario monetario y emocional, será alguien con la mínima intensión de alzar vuelo a otro lado. Pero si es caso contrario, donde los trabajadores a diario recaen en la queja porque sus condiciones laborales no son las mejores, de seguro son personas que día a día están ingresando a bolsas de empleo para aplicar incansablemente a una mejor oportunidad. Y en el momento menos pensado cuando su golpe de suerte llegue, renuncian a sus puestos con ganas de no querer regresar jamás.

Es por eso que hoy los gerentes de recursos humanos deben velar por cada una de las necesidades de sus empleados. Es claro que tenerlos contentos a todos es algo imposible, pero si se requiere entonces gestionar planes de acción que logren fidelizar a su gente con la compañía.

Mal ambiente laboral (12%)

No hay realidad más difícil que permanecer en un lugar de trabajo en el que sólo se respira incomodidad, rivalidad y competitividad egoísta. Es cierto que estamos en una sociedad en la que se debe cuidar nuestra posición, pero el error está cuando lo confundimos con pasar por encima de los demás, menospreciar el trabajo de los otros y pensar en que sólo nuestra opinión es la que cuenta.

Cultivar un mal ambiente de trabajo genera que los trabajadores prefieran ir a otro lugar en el que se respire tranquilidad, y donde el respeto sea un pilar dentro de la cultura organizacional. Mientras que exista un ambiente sano de compañerismo, buena energía y trabajo en equipo se levantará una empresa que entiende lo que es valor humano y el trabajo en equipo. El cumplimiento de objetivos se convertirá también en una meta mucho más fácil de alcanzar.

Mal jefe (11%)

Es bastante común encontrar jefes quejándose de que sus buenos empleados renuncian a sus puestos, reconociendo que el costo por la rotación de personal afecta en gran manera a la compañía. Muchos son los que prefieren encontrar miles se razones para justificar la renuncia de sus colaboradores, ignorando que en su gran mayoría pudieron haber sido ellos la raíz del problema.

Sobrecarga de trabajo, falta de reconocimiento al mérito, incumplimiento a su palabra, poca confiablidad y promoción a personas incorrectas son algunas de las razones por las que es evidente que los trabajadores no están renunciando a una empresa sino a un mal jefe. En algunos casos, existen jefes que se interponen al cumplimiento de sueños de sus empleados, provocando un aburrimiento en su equipo que lo lleva a no querer saber nada ni de esa empresa, ni de ese líder. Y una vez el empleado haya decidido irse su referencia no será la mejor.

No hay aumento de sueldo (10%)

La aspiración salarial siempre va a ser un factor determinante en la permanencia de un trabajador en la compañía. Está claro que en el momento de la contratación se dan a conocer las condiciones para el cargo al que se aspira, incluyendo la especificación del salario. Sin embargo, cuando una persona ingresa y ha permanecido en el lugar cumpliendo con todas sus funciones para las que fue contratado, tiene la ilusión de que en el momento adecuado pueda obtener un aumento de sueldo. Cuando esto no sucede comienza un ambiente de queja y poco interés, considerando a su empleador poco consciente de las necesidades de su equipo.

Sobrecarga laboral (9%)

No hay nada que se pueda convertir en más agotador que la sobrecarga de labores. Es muy común “sacarle el jugo” a los mejores empleados por su eficiencia y productividad, pero presionarlos demasiado puede hacerlos sentir castigados por ser buenos. Un nuevo estudio en la Universidad de Stanford demuestra que la productividad por hora disminuye dramáticamente cuando la semana laboral excede las 50 horas de trabajo.

Eso no significa que para que un empleado no se vaya hay que exigirle ni retroalimentarlo cuando algo ha salido mal. Por el contrario, si se le quiere exigir un poco más esto debe ir acompañado de una motivación como un aumento salarial, ascenso o beneficios extra que lleve al empleado a trabajar por gusto, más no por obligación. Recuerda siempre que los mejores talentos son capaces de asumir cualquier reto que se ponga en el camino, pero cuando empiezan a sentir que la empresa los absorbe, tarde o temprano comenzarán a buscar nuevos horizontes.

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