El tinto siempre ha sido uno de los infaltables en las oficinas, en primer lugar, porque está comprobado que la cafeína es un activador del sistema neuronal y por lo tanto se ha convertido en uno de los mejores aliados de los colombianos para activar el cerebro en las mañanas. En segundo, Colombia al ser uno de uno de los mayores productores de café en el mundo ha fomentado una cultura alrededor del mismo.

Ahora, en algunas empresas los empleados realizan breves pausas para tomarse un café y despejar la mente. Imagine que eso estuviera prohibido. Pues en algunos países de Europa, esto sucede. Un tribunal en España avaló hace poco la modificación de una empresa de excluir de la jornada de trabajo la pausa para el café o denominado “descanso para el bocadillo” que tomaban sus empleados pues no consideraban que fuera beneficioso ni productivo para sus colaborares.

Por el contrario en Colombia, están reglamentadas las “pausas activas” como estrategia de prevención de enfermedades laborales y no pueden ser descontadas de la jornada laboral. Al respecto Iván Daniel Jaramillo Jassir, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, dijo que “en Colombia la jornada de trabajo se divide en dos secciones con un intermedio de descanso, que generalmente corresponde al espacio para el almuerzo, que se excluye de las horas de trabajo.”

No obstante, explica Jaramillo, como parte de los programas de salud ocupacional y de seguridad industrial los empleadores deben implementar “pausas activas” como estrategia de prevención de enfermedades laborales que no pueden ser descontadas de la jornada laboral.

Un estudio de la Comunidad Laboral Trabajando.com y Universia sobre el descanso matutino para el café, en el que participaron 1.563 trabajadores españoles, indica que el 40% de las personas pausa sus actividades laborales para tomarse un café esta pausa “aumenta la  productividad, favorece el cambio de postura, estimula la capacidad de concentración e incluso llega a reducir el estrés”.

Además, el informe agrega que tomarse un descanso en la jornada laboral, “además de influir en la salud física y mental, constituye un acto social que puede reforzar las relaciones entre compañeros dando lugar a un ambiente más colaborativo”.

Prueba de ello es el caso de Suecia, allá existe La «fika», que se podría traducir del sueco como «beber café, comer dulces y hablar», esta costumbre es tanto una parte de la jornada laboral como enviar correos electrónicos o arreglar la impresora y ha incluido de manera postivida en la productividad y el rendimiento de los trabajadores. De acuerdo con Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) de 38 países, Suecia ocupa el puesto número 11 en índices de productividad en el mundo.

Su país vecino y también amante del café, Noruega, es la segunda nación más productiva del mundo, por detrás de la campeona Luxemburgo, mientras que los infatigables Estados Unidos ocupan el cuarto lugar.

Como hemos mencionado en entradas anteriores, el aumento de la productividad se puede dar como consecuencia de actividades que fomenten la comodidad y el descanso de los colaboradores, así sean situaciones inusuales como usar crocs en el trabajo. Lo cierto es que la pausa para el café es sin duda, un elemento que va más allá de la bebida en si misma, se trata de un espacio que fomenta el descanso, la productividad y las relaciones laborales. Ya sea con una taza de café, una aromática o un vaso de agua, los empleados deben saber cuándo es recomendable dedicar unos minutos a relajarse para luego volver a sus tareas con ganas y la mente despejada.

 

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