Lo cierto es que los títulos universitarios no bastan para triunfar, cada día la exigencia académica ha aumentado y se necesita más que un pregrado en la universidad para crear una empresa o conseguir trabajo. ¿De dónde sale esto? De acuerdo con el estudio “Perspectivas Globales del CEO 2017”, elaborado por KPMG Internacional y citado por la revista Forbes, los líderes de empresas están actualizándose a través de diplomados, cursos y otras carreras.

Más específicamente, De los mil 300 CEOs encuestados para el estudio, 68% señalaron que han tenido algún entrenamiento o nueva certificación en el último año. En el caso particular de los directores generales de Latinoamérica el porcentaje aumenta con 72% de los encuestados que buscan mejorar sus propias habilidades y capacidades personales para dirigir mejor sus negocios y en México escala hasta 84%.

¿Cómo se aplica esto a la realidad?

Todos hemos escuchado como Bill Gates dejó la Universidad de Harvard para fundar Microsoft o como Steve Jobs solo pasó seis meses en el Reed College. También Serguéi Brin y Larry Page dejaron Stanford para lanzarse a construir «el buscador universal». Así que sí, en la práctica es evidente que no se necesita un título para triunfar.

Esta situación es particularmente visible en las empresas dedicadas a la tecnología, por ejemplo, desde lugares como Silicon Valley, la cuna de los negocios de alta tecnología en California, llegan historias de compañías que no miran ni una sola línea del currículum para abrir sus puertas a nuevos empleados. En lugar de eso, le sientan frente a un ordenador y les piden que demuestren lo que saben hacer.

Por ejemplo, La proporción de trabajadores de Google sin título universitario no para de crecer. Hay equipos en los que el 14% de los miembros nunca han ido a la universidad y en IBM Entre el 10-15% de las nuevas contrataciones de IBM carecen de este título.

El hecho principal que sustenta esta teoría entre los directores de RRHH de las compañías de Silicon Valley, es que la tecnología no sólo se aprende dentro de las aulas. Los jóvenes de hoy en día pasan mucho tiempo delante de un ordenador, jugando, navegando en internet y han desarrollado destrezas y habilidades que no se enseñan en una universidad.

La mayoría de estudios, deberían fortalecer la vida laboral y, sobre todo, asegurar que el conocimiento que obtenga sea absolutamente práctico, porque algunos cursos se basan únicamente en producción teórica y no son realmente útiles al momento de ejercer una profesión.

No se sabe a ciencia cierta qué es lo que vaya a pasar con los títulos universitarios, probablemente tendrán que reinventarse en algún punto, sin embargo, sí es cierto que cada día más las empresas valoran las habilidades y conocimientos por encima de los cartones, papeles y certificados educativos.

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