Las funciones y responsabilidades de los líderes cambian drásticamente en los momentos de crisis. Es ahí cuando se deben tomar decisiones rápidas y sin mucha planeación previa para dar soluciones a los desafíos diarios. Hoy, ellos y sus equipos se encuentran trabajando de forma remota afrontando las responsabilidades laborales y enfrentando la ansiedad por la incertidumbre.

De acuerdo a Harvard Business Review, los líderes deben cultivar cuatro comportamientos en sí mismos y en sus equipos. A continuación, mencionamos las tácticas que pueden guiar a líderes y equipos mientras desarrollan nuevas habilidades para responder al cambio:

1. Decidir con velocidad sobre la precisión.

Los mejores líderes procesan rápidamente la información disponible, determinan lo que más importa y toman decisiones con seguridad. Durante una crisis, se avecina una sobrecarga cognitiva; la información es incompleta, los intereses y las prioridades pueden chocar, y las emociones y las ansiedades son altas. Los líderes deben superar la inercia para mantener a la organización capacitada en la continuidad del negocio actual. Un marco simple y escalable para la toma rápida de decisiones es fundamental. Estas tácticas pueden funcionar:

Define prioridades: Identifica y comunica las tres o cinco más importantes. Estas podrán ir cambiando con las situaciones, así que documenta los problemas identificados y realiza correcciones de acuerdo a cómo se vayan dando los eventos. Tu liderazgo siempre debe estar alienado a las prioridades.

Haz intercambios inteligentes: ¿Qué conflictos pueden surgir entre las prioridades que has trazado? ¿Entre lo urgente y lo importante? ¿Entre la supervivencia hoy y el éxito mañana? En lugar de pensar en todas las posibilidades, los mejores líderes usan sus prioridades como un mecanismo de puntuación para forzar las compensaciones.

Define tomadores de decisiones: En la “sala de control” establece quién hace qué. Empodera a otros integrantes del equipo para tomar decisiones cuando sea posible, y establece claramente qué se debe escalar, cuándo y a quién.

Felicita las acciones y no castigues los errores. Pasarán errores, pero la investigación indica que no actuar es mucho peor; así que aprende sobre la marcha.

2. Adaptarse audazmente

Los líderes fuertes se adelantan a las circunstancias cambiantes. Buscan aportes e información de diversas fuentes, no tienen miedo de admitir lo que no saben y aportan experiencia externa cuando es necesario. Estas tácticas pueden funcionar:

Decide qué no hacer: Limita grandes iniciativas y gastos, y prioriza de manera estricta y meticulosa cada acción.

Olvida las buenas jugadas del ayer: Es posible que las acciones que anteriormente generaron resultados ya no sean relevantes. Debes ajustarte rápidamente y desarrollar nuevos planes de ataque.

Fortalecer conexiones directas con tus equipos y clientes: Apóyate en la tecnología y piensa en canales internos que capturen problemas, soluciones, innovaciones y mejores prácticas. Los líderes efectivos extienden sus antenas a todos los ecosistemas en los que operan.

3. Conservar la objetividad y confiabilidad

Los mejores líderes toman posesión personal en una crisis, a pesar de que muchos desafíos y factores están fuera de su control. Alinean el enfoque del equipo, establecen nuevas métricas para monitorear el desempeño y crean una cultura de responsabilidad.

Mantén un tablero diario de prioridades: Procura que sean cinco principales. Revisa el rendimiento de las mismas con frecuencia (si no diariamente, quizás semanalmente). Actualiza la “lista de resultados” al final de cada día o semana y compártelos con el equipo.

Establece KPI y otras métricas para medir el rendimiento: Elije de tres a cinco métricas que sean más importantes para la semana, y haz que los todos los integrantes del equipo te informen regularmente sobre los avances de cada una.

Cuida tu mente y cuerpo: Establece una rutina de autocuidado con una dieta saludable, ejercicio, meditación o lo que sea mejor para ti. Es bueno recargarse de energía, vaciar las reservas emocionales y crear mecanismos de resistencia para seguir siendo objetivo.

4. Comprometerse con el impacto.

En tiempos de crisis, ningún trabajo es más importante que cuidar al equipo. Los líderes efectivos comprenden las circunstancias y las distracciones de su equipo, pero encuentran formas de comprometerse y motivar, comunicando clara e íntegramente nuevos objetivos e información importante.

Conéctate individualmente con cada integrante del equipo: Reserva un espacio en tu agenda para preguntar primero su estado a nivel personal y luego si indagar en el trabajo. Algunos líderes llevan sesiones de relajación de 30 minutos y presentan sus informes cada viernes por la tarde a través de Zoom. Las personas comparten sus estados mentales junto con los puntos destacados y los puntos bajos de la semana.

Involucra a tus equipos: Mantente en constante comunicación con el equipo y evita aislarte. Cuando la comunicación se rompe y los líderes actúan sin la aportación del equipo, algo que puede suceder más fácilmente cuando el trabajo es remoto, obtienen resultados deficientes.

Pide ayuda según sea necesario: Los mejores líderes saben que no pueden hacer todo por sí mismos. Identifica las estructuras del equipo y asigna integrantes para apoyar las estrategias clave.

Recopila y amplifica mensajes positivos: Comparte logros, recompensas, aportes a la sociedad u obstáculos que se han superado. Celebra el trabajo y los esfuerzos diarios, puedes tener muchos héroes en tu equipo (a menudo no reconocidos). Simplemente mantenerse productivo en estos tiempos es heroico.

Para finalizar, recuerda entrenar a tu equipo para el liderazgo en momentos de crisis: Como líder, muchas veces de otros líderes, estás navegando por prioridades nuevas y siempre cambiantes con un tiempo limitado para reaccionar. Algunas pequeñas inversiones en desarrollo de habilidades y capacitación pueden ayudar en gran medida a aumentar la efectividad de tus líderes.

Te puede interesar: Mindfulness: La excelencia del liderazgo consciente