Durante los últimos días hemos visto titulares de diarios deportivos que destacan la participación del colombiano James Rodríguez en su nuevo equipo, Everton. La mayoría de las personas ha, por lo menos, oído hablar sobre la “novela” que ha vivido el futbolista en un equipo (Real Madrid) que podría haber sido un sueño hecho realidad pero que se convirtió en pesadilla por cuenta de un entrenador (Zidane) que no confiaba en él. Ahora que cambió de equipo, la estrella volvió a brillar.

Toda esta situación es una buena analogía para el ámbito empresarial y hay varias lecciones que los líderes pueden aprender sobre esto. Esta historia evidencia claramente como un buen liderazgo puede sacar a flote las mejores capacidades de quienes lidera y que, uno malo puede lograr todo lo contrario, independientemente del talento de las personas.

Un buen liderazgo es prioridad en todos los equipos sin importar la industria en la que se encuentre. Según una investigación de Deloitte, el 85% de las organizaciones considera que es muy importante desarrollar buenos líderes.

Muchos expertos en fútbol se han preguntado ¿por qué Zidane no lograba hacer funcionar a James como lo hace Ancelloti? Acá te contamos tres factores que pudieron influir:

Confianza en tus colaboradores

Si alguien cree en sus empleados (como Ancelotti en James) ellos sienten más responsabilidad de cumplir con sus metas y eso los mantiene motivados. El buen desempeño de una persona depende en gran medida de su confianza, por eso, es importante que los líderes sepan fomentar espacios donde esta se dé.

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Potenciar y empoderar

Los líderes deben aprender a conocer a sus colaboradores, esto les permitirá encontrar las fortalezas (que deben potenciar) y las debilidades (que deben mejorar) de sus equipos. Este profundo conocimiento logra que quienes lideran puedan “sacarle provecho” a los puntos fuertes y, por ejemplo, designar las tareas o retos de acuerdo con esas habilidades.

Everton Football Club y su técnico han evidenciado los efectos positivos de un trabajo con liderazgo donde se potencia el talento de los jugadores. Incluso, puede ser la demostración de que la falla, en algunos casos, no solo es responsabilidad del futbolista (o colaborador), sino que también puede ser un mal planteamiento (mala estrategia) de parte del entrenador (el líder) al no trabajar en lo mejor de cada uno de ellos.

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James, en una de sus intervenciones a medios ha destacado esa cualidad del director técnico “es un entrenador que da a todos sus jugadores una gran confianza. Sabe sacar lo mejor de cada uno de sus jugadores. Tuve una gran temporada con él y me desempeñé lo mejor que pude a un nivel realmente superior”.

Motivar y fomentar compromiso

De acuerdo con una investigación de Gallup, los equipos con un alto compromiso de los empleados tienen mejor interacción con el cliente, mayor productividad, mejor retención, además de una rentabilidad un 21 % mayor. Tener colaboradores comprometidos con la empresa o el equipo de trabajo es fundamental para obtener buenos desempeños.

En el fútbol hemos visto como cuando un entrenador no fortalece el compromiso de sus jugadores, estos dejan de rendir y se evidencia una desconexión entre las directrices del líder y el equipo.

Finalmente, como dato adicional, la comunicación también es clave para mejorar el desempeño de los trabajadores. En el caso de James Rodríguez, pudimos evidenciar en varias ocasiones que no mantenía una buena comunicación con su exdirector técnico, Zinedine Zidane.

No sabemos cuánto dure el buen desempeño del jugador colombiano en el Everton, pero sí podemos utilizar esta situación para ver en un caso de la vida real, la importancia del liderazgo en las organizaciones.